
Desde la llegada del economista Rafael Correa al Palacio presidencial de Carondelet, a mediados de enero del 2007, el aparato de propaganda política oficialista se especializó en movilizar a la ciudadanía para ganar las “batallas por la significación” por encima de lo que es o debe ser un “buen gobierno”, articulándose una estrategia política planificada sobre la imagen del líder. El objetivo se enfocó en la idea de que cada ciudadano sienta que más que gobierno, “ahora sí tenemos presidente”. Se articuló un plan político-comunicacional basado en el “gobernar-actuar- comunicar”,...



















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